Fue a causa de un aroma desorbitante, que Bianca despertó abruptamente, siendo arrancada de los brazos del sueño cálido que la envolvía con gentileza.
Al abrir los ojos, ella se encontraba en la sala, algo adolorida por la incomodidad de su posición, pero con una manta cubriendo su cuerpo.
Una que ella no habia llevado a la sala. Aquello, sin lugar a dudas, era obra de Alexander.
Con cierta incomodidad y entumecimiento recorriendo su cuerpo, la bella prostituta se puso de pie y salió de la habi