Bianca no habia alcanzado a llegar al baño cuando escucho las palabras de Alexander.
Todos allí las habían escuchando en realidad, no habia modo alguno de escapar de aquella voz que resonaba feroz como un trueno en medio de la noche.
La bella prostituta se quedo rigida, mientras volvía la mirada ligeramente hacia el lugar donde podía observar al millonario en la lejania. Alexander estaba rigido, con su rostro como la piedra y su mirada verde clavada en su madre.
>>Mierda<< pensó ella mientras t