La mañana de un nuevo dia llego demasiado rápido, mas de lo que el propio Alexander hubiera deseado.
Con cierta pereza, y luchando por aferrarse a los retazos del sueño que aun lo envolvían, el millonario comenzó a abrir los ojos. Encontrandose rápidamente con la desastrosa situación que habia ocurrido la noche anterior.
Bianca estaba durmiendo a su lado, enrollada entre sus brazos, totalmente desnuda… igual que el.
Alexander parpadeo, notando pequeños papeles plateados que relucían con el sol