Bianca no lloro. No porque no sintiera la necesidad de hacerlo, sino porque no se atrevería a llorar frente a tantas personas.
Con la mirada elevaba y el corazón apretado en un puño, ella salió del edificio a toda velocidad, sintiendo como sus ojos se nublaban mas y mas conforme los segundos pasaban.
No quería volver a la maldita mansión de Alexander, y tampoco quería regresar al burdel, pero sus opciones se estaban agotando. Necesitaba llorar, pero no pensaba hacerlo en la vía publica, donde t