Aquello paso de ser un momento de platica medianamente normal, a una brutal batalla aguerrida. Todo fue rojo, sangre, músculos, golpes y ciertos sonidos semejantes a los de las bestias.
Simón fue lo suficientemente inteligente como para mantenerse al margen de aquel exterminio, mientras llamaba lo más rápido que podía a seguridad para que separaran a Alexander de Max.
En toda su vida, el chico de cabello tintado jamás había visto a su hermano reaccionar de aquel modo tan brutal. La violencia si