Capítulo 13: De principe a mendigo.
Juan Andrés plantó su azulada mirada en los ojos de Paula, con profunda seriedad. Apretó la mandíbula.
—Se van a arrepentir —masculló y subió al balde de la camioneta. Observó con repugnancia los fierros oxidados—, esto no se los voy a perdonar —dijo mientras miraba su lujosa residencia.
El vehículo emprendió marcha, Juan Andrés empezó a toser gracias al humo del Diesel que se coló por sus fosas nasales.
—Lo que me faltaba —refunfuñó, buscó con que cubrirse del sol, pero no encontró nada limp