Elizabeth corrió para escaparse de su esposo y su expresión de incredulidad tras escuchar las palabras de Bastian y de los rostros que la miraban con lástima.
Roger había quedado tan impresionado al escuchar a su amigo que ni siquiera reaccionó cuando ella se dio la vuelta y comenzó a correr.
No la creyó, pudo ver en su mirada como la incredulidad inundaba sus facciones y ella no pudo soportarlo.
Su esposo la alcanzó cuando estaba por arrancar el coche para marcharse de allí.
Iba a acelerar, at