—Robson, sígueme para que formalicemos esto —le dijo su padre a su esposo y Elizabeth creyó que perdería el sentido allí mismo.
Traicionada y por su propio padre.
Por unos momentos no pudo moverse del lugar.
La silla parecía haberse adherido a su cuerpo y las piernas no querían responderle.
Estaba en shock, aquello debía ser una pesadilla y continuaba en su cama, dormida.
Se pellizcó y recibió el dolor, miró a su alrededor y los accionistas la observaban como si estuvieran esperando algo de ell