Un sonido que no había escuchado antes, me sorprendió, era el teléfono que estaba instalado en la habitación que repicaba por primera vez. “¿Me llaman de la recepción de hotel?” supuse, pensando que ese aparato era un intercomunicador dentro del hotel, puesto que ese era un teléfono que únicamente había utilizado para pedir algún servicio o comida, jamás imaginé que era una línea telefónica común.
— Hola, Kat. — Al descolgar, escuché una gruesa voz, me estremecí.
— Oh, Mauro…
— Te he echado de