Tragó con preocupación y salió del lugar con él entre sus brazos.
—¡Dile que no se olvide de mi mensualidad o me las pagará! Malditos fenómenos...
¡PAS!
La puerta cerró con un estruendoso golpe y Héctor completamente avergonzado y desecho, lo subió con mucho cuidado al auto y se mordió el labio con un dolor terrible y pesar en el pecho, su bonito rostro estaba tan hinchado y morado que era casi irreconocible, su cuello tenía marcas de arañazos y estaba enrojecido y morado por casi todo lugar qu