Varios días después de quedarse con Héctor, Bianca comenzó a pensar un poco más en lo que era su ahora "realidad", había algo que la inquietaba todas las noches, no podía dormir e incluso, cuando lo intentaba, fragmentos de luces rojas, un sentimiento de opresión, miedo y dolor, cegaban y alteraban su mente.
Y, por fin una noche, todo tomó sentido...
Fue lavada, arreglada y llevada a una lujosa sala llena de personas, su suave y ligero vestido de seda, dejaba poco o casi nada a la imaginación.