Las mordidas terribles eran demasiado dolorosas. Héctor parecía querer comérsela completa en ese instante. Ella en algún momento comenzó a lloriquear y forcejear, pero fue ignorada por completo.
Parecía un gatito intentando pelear contra un tigre. Bianca se mordió los labios con fuerza tratando de mantenerse lo más consciente posible. Y así, paradójicamente, el dolor por las mordidas le ayudaba un poco.
Su cuerpo estaba en llamas, podía sentir como entre sus piernas se sentía el líquido que mo