—Luego conocí a Noemí… mi verdadero amor. ¡Fui tan feliz! Me sentí realizado, con ella conocí mi verdadero lugar. Y con lo que ella me contaba entendí lo que sucedía y que ellos eran los enemigos —explicó.
—Martín, por favor, déjame hablar a mí —ella lloraba.
—¿Por qué no dijiste nada? ¿Tu deber es