Sebastián
Era la felicidad, tener a mi mate deseándome, llamándome su alfa, era el paraíso.
Mis manos iban a sus piernas desnudas y se cerraban en sus tobillos. Subían por sus pantorrillas, doblaban en sus rodillas, acariciándolas, y se adentraban suavemente en sus muslos, tocando cada parte con fer