Confiando en la apertura mental de Luka más que en el amor que pudiera sentir por ella con menos de un día de noviazgo, Alessa no corrió hasta perderse en el insondable mar. Siguió en su puesto para hacerle frente a sus actos, como la mujer digna que era.
—Estabas como a tres autos —dijo.
—Íbamos a juntarnos en el autocinema —contó Teo—. Yo me quedé esperándola sin saber que ella se había "confundido" de auto. Y de novio también.
—Cómo iba a esperar que alguien tuviera un auto igual, hasta con