Capítulo 36: El problema.
Emma acomodó la cabeza de Liam sobre la almohada, una que había llevado de su casa, sabía lo tan descuidado que era su amigo, vivía solo y ni siquiera se preocupaba por su salud o comodidad en absoluto, le sorprendía que la hubiese llamado para pedirle ayuda, el Liam de años atrás hubiese simplemente dicho “esperaré a que se me cure solo o que la muerte venga por mí”, rió al pensarlo.
—¿Cómo te sientes? —La dulce voz de Emma se abrió camino entre los oídos del hombre, quien se acomodó; no sabía