Capítulo 13: Daño.
Se encontraban ambas sentadas en el sofá de Emma, quien le había brindado un poco de té en una taza a Sofía, quien parecía desesperada por hablar, pero Emma se encontraba tan estresada, que lo que menos quería escuchar, era a su amiga reprochándole algo como si fuera su madre, pero se dijo que no debía de ser prejuiciosa, que tal vez ella quería de algo ajeno a Leonardo.
Supo que se equivocaba cuando Sofía abrió la boca.
—¿Dónde estabas, Emma? —preguntó la mujer, en un tono de reproche que fast