Esa sonrisa fabricada me enerva, me produce más rabia. Es tan falso, hermético, odioso y tan perfecto como un maniquí.
—Son unas cuantas fotos Sanders, no voy a comerte... —susurra, mientras posa falsamente ante las cámaras.
Sonrío haciendo mucho esfuerzo, con una mano aprieto la tela de mi largo vestido negro, conteniendo el enojo. Sin embargo, conseguimos unas fotos que supongo, quedaron muy bonitas. Es un maldito engreído...
Regresamos tomados del brazo y riendo como si fuéramos amigos, pero