Llevo las manos a mis caderas.
—A ver... Te salvé de esos locos metiches... Y además, esto será un escándalo y ya ni siquiera te preguntarán por tu padre. Desvié la atención, es todo. Deberías agradecerme. —Me encojo de hombros.
Él se queda pensativo.
—Hmm tienes razón. Hablando de todo esto... mañana debemos reunirnos para charlar sobre el anuncio de la relación y la boda. Ya sabes, hay que oficializar frente a los medios.
Me llevo la mano a la barbilla y finjo sopesar.
—Sí gustas podemos