—Franco… ¡No sé qué decir, yo…!
Suzy no pudo responder, cuando sintió sus labios besándola con ternura.
***
En la mansión Aragón, Miranda estaba sentada frente a Santiago, el ambiente cargado de tensión y promesas no pronunciadas.
Las luces suaves del salón caían sobre ellos, pero era como si una sombra flotara en el aire.
—Entonces, hagamos la fiesta de compromiso en dos días. La boda religiosa será una semana después. No tengo límite en el presupuesto, Miranda. Quiero lo mejor para mi primer n