Mora no podía controlar los temblores en sus manos mientras esperaba la ambulancia.
Su respiración era errática, y aunque trataba de mantenerse firme, el miedo y la tensión parecían devorarla por dentro. Cada segundo que pasaba sentía que algo terrible estaba por ocurrir.
Cuando finalmente escuchó las sirenas a lo lejos, un peso se levantó de su pecho, aunque su preocupación seguía latente.
Tomó el teléfono con manos temblorosas y llamó a Darrel.
—Amor, por favor, ven. Te necesito. —Su voz quebr