Capítulo 114 Un pequeño guisante
El suave clic de la puerta al cerrarse dejó a Eleonor y a Luca en un silencio cargado de emoción. Aun con la mano de Luca apretando la suya, Eleonor no podía dejar de sollozar. No eran lágrimas de tristeza, sino de un asombro tan inmenso que la desbordaba por completo.
Levantó la vista hacia Luca, cuyos ojos, normalmente firmes y serenos, ahora brillaban con una humedad que le partió el corazón.
—Luca… —su voz se quebró. No necesitaba decir más. Él lo entendió t