••Narra Kiara••
Sentía que me ahogaba. Cada vez que golpeaba mi garganta, me producía arcadas. Mis ojos no dejaban de derramar lágrimas al recibir toda la longitud de mi esposo en mi boca.
La saliva se derramaba por mi barbilla, cayendo sobre mis pechos. Me dolía la mandíbula, pero ver cómo Alexander soltaba gemidos varoniles, valía la pena. Sus caderas embestían contra mí al tiempo que su mano empujaba mi cabeza. Cada vez quería entrar más y más en mí, tarea que sentía imposible. Mi cavidad n