Cerré mis ojos y pasé mis manos por mi largo cabello. Estaba parada en la mitad de mi habitación con unas botas altas hasta la rodilla, unos jeans, y una blusa suelta de tiros.
Había sido un poco engorroso buscar la ropa que me pondría. No es como si fuera a llamar a mi madre para que viniera a buscarme un atuendo adecuado para la noche. En realidad, no sabía si había escuchado algo de lo que le dije a Daniel ayer mientras ella hervía en rabia. No sabía si vendría a verificarme para ver si tod