44º Y se apaga la luz...
Dos días pasaron, mañana el juicio se retoma y, sin embargo, desde el momento en que estuvimos en la playa, no puedo dejar de pensar y de tener la sensación de que alguien nos acecha. Puede que suene tonto, porque ¿quién tendría algún tipo de razón para seguirnos? Y, aun así, no puedo dejar de tener esa sensación encima.
-¿Estás bien?
La voz de Filip me saca de mi deambule mental y me hace mirarlo confundida, encontrándolo con un gesto preocupado en su rostro. Se ve que quizás ha intentado obt