Uno creería que volver al trabajo luego de no poder caminar por casi tres semanas por quemaduras en los pies y aún tener cierta incomodidad debido a los zapatos que debo de usar en el trabajo, sería más que suficiente como para no tener ni una pizca de ganas de que alguien me fastidie el día, sin embargo, creo que el destino tiene un gran gusto por hacerme poner de malas.
Desde el momento en el que me dijeron que la Sra. Reyes estaba abajo, y de forma que parecía que debía saber quién era, una