Capítulo 48

Durante el trayecto se reunieron con el otro equipo de Arnulfo, quienes se dedicaban a guiar con sus linternas el sendero, pausaban durante algunos para que el doctor revisara sus signos vitales, y que respirara.

No tardaron mucho tiempo cuando se encontraron con Dalil y los paramédicos, que colocaron otra sábana térmica para cubrirla. Ernesto observó a su hermano y de inmediato lo abrazó, sin ocultar su aflicción.

—Estará bien —expresó Dalil con seguridad.

El joven subió a la ambulancia y se d
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LouQuerida escritora ya basta de tanta maldad perpetuada de Sandra, haz un poco de justicia, quiero leer que esa malvada pague por sus delitos y ya deja ser feliz a Ernesto y Aranza!
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