Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl parecer precisaba un argumento más convincente para venderte la idea de que sincerarnos lo antes posible era lo mejor que podíamos hacer. Permití que mi desaliento asomara en mi voz.
—¿Y para qué esperar, Stu? —respondí—. Sea sensato o no, es necesario. ¿Y si luego nos damos cuenta de que en realidad ya no nos queda nada por compartir? Dilatarlo no cambiará la verdad.
—Ésa eres tú —murmuraste, sonriendo de costado al notar mi sorpresa—. Cuando algo te amedrenta, bajas la cabeza y cargas como un toro.
—¡Vaya que te has puesto galante! —me burlé, aceptando la distracción—. El lunes me llamaste torpe y ahora me comparas con un toro. El rey del rock sí que sabe halagar a una mujer.
—Lo digo con todo mi respeto y admiración —respondiste muy serio—. Ya quisiera tener tu valor para enfrentar las cosas tal como son.
Huy, sí, no sabés la gracia que me hace, estar a punto de enfrentar que sigo enamorada de vos como el primer día y al pedo. Enfrentar que v







