42. Lo estás defendiendo
Anabell
Tengo el cerebro hecho papilla. No hay otra forma de explicar cómo me siento mientras entro en l que es mi habitación en el atico que comparto con Gael.
Mi mente esta dividida entre asimilar toda la historia con la pequeñña zorr4 de Micaela, o tratar de entender qué demonios había sido ese casi beso que le había dado. No había público, cámaras ni nadie viendo, no había razones y aún asi... ella no pudo- o quizo- apartarlo y no sabía que pensar de ello.
Camino descalza por el suelo pulid