JENNA
No podía creer lo que este hombre estaba diciendo tan abiertamente en medio del estacionamiento y a la hora en que todos los empleados salen de la compañía. Mi rostro parecía un tómate maduro de lo colorado que estaba mientras un sudor frío humedecía mi frente, y es que para ser sincera, esta es la primera vez que alguien se me confiesa de esa manera.
—¿Que dices? ¿Estás loco? —giré mi rostro hacia un costado para que no notara mi evidente sonrojo.
—Por supuesto que lo estoy —tuve que mira