JENNA
No sé por qué le había dicho que sí. Tal vez fue por curiosidad. Tal vez por nostalgia. O tal vez… porque, en lo más profundo de mi corazón, todavía hay una parte de mí que quiere creer que las personas sí pueden cambiar.
Hugo me pidió una cita sin presionarme, sin promesas vacías, solo con una mirada honesta y una frase sencilla: —Déjame intentarlo, aunque sea una sola vez. Si no sale bien, no volveré a molestarte. Pero si te hago sonreír... solo una vez... quizás podamos empezar de nu