JENNA
Debo admitir que las palabras de esa mujer me dejaron desconcertada, puesto que, yo no la conozco y ni siquiera recuerdo haberla visto antes.
—¿Se puede saber de dónde me conoce?, ¿Será que nos hemos visto en algún lugar?
—No. Esta es la primera vez que nos vemos personalmente, pero yo sé muy bien quien eres tu —volvió a mirarme despectivamente y a mí ya se me estaba acabando la paciencia.
—¿Y se puede saber quién soy para usted? —me crucé de brazos sin dejar de mirarla.
—Tu eres la mujer