AUDREY
Al parecer ya había amanecido, escuché el canto de las aves y un brillo que puedo deducir se está filtrando entre las cortinas de la gran ventana.
Abro los ojos lentamente, y al hacerlo por completo, recuerdo dónde estoy y dónde dormí. No podía ser cierto, no pude quedarme dormida junto a su pecho. Se supone que debí haberme levantado después de que él se durmiera, pero creo que primero fui yo la que cayó profundamente en un sueño.
Fue… fue tan relajante dormir entre sus brazos, que no