AUDREY
—¿Por qué mejor no salen a pasear algunas unas horas? —sugiere la mujer de cabello gris y sonrisa amable —Anda hijo, sácala a cenar, al cine o a bailar.
—Sabes que no bailo y los sitios para cenar en Brisbane, no son muy adecuados —replica Daniel.
—Si te refieres porque son sencillos y nada fino y elegantes a los que estás acostumbrado a ir en América, tenlo por seguro que a tu novia no creo que le importe eso —me guiña el ojo, Tabby.
Sin conocerme y tratarme un poco, podía darse cuenta