AUDREY
Sumerge su lengua en el interior de mi boca, empujando y buscando la mía. Es tan apasionado, había deseado tanto que me volviera a besar y tocar como lo está haciendo ahora. Cada segundo que pasa mientras me tiene así de esta forma, pegado a él, mis rodillas se debilitan, mi respiración se entrecorta, mientras mi cuerpo reclama por más.
Nos separamos, jadeando, y dejamos que nuestras frentes descansen una contra otra.
—Daniel, aquí no, podrían llegar mis padres en cualquier momento —digo