En ese momento, Jace Hudson estaba pisando el vasto terreno de la casa familiar de los Hudson. Había dicho a sus padres que vendría a cenar.
Les había dicho por teléfono que no estaba listo para ningún matrimonio arreglado ni cita a ciegas que intentaran imponerle.
Pero para que todo quedara claro, iría a cenar y expresaría su desaprobación al respecto. No debían darle a la pobre dama ni a su familia falsas esperanzas.
Iba vestido con una camisa y pantalones sencillos, igual que su