Punto de vista de Miriam
Oliver dudó de inmediato.
Pude ver el brillo en su rostro, pero claramente estaba intentando no hacerlo demasiado evidente.
—No, Miriam. No tienes que hacer eso —dijo—. Sé que dije esas cosas, pero no me corresponde decirte ni obligarte a actuar de cierta manera.
—Oliver… ¡ay! —Un dolor agudo me atravesó cuando intenté incorporarme.
Se apresuró de inmediato a ayudarme.
—Por favor, tómalo con calma, Miriam.
Con su ayuda, me acomodé hasta quedar sentada cómodamente contra