Punto de vista de Miriam
Regresé al trabajo al día siguiente y me dirigí directamente a mi oficina, con una extraña inquietud. El ambiente en la planta estaba inusualmente tenso. Los empleados se apresuraban de un departamento a otro con expresiones serias, y las conversaciones eran breves. Normalmente, Ava, la asistente personal de David, me saludaría con una sonrisa o se detendría para charlar un momento. Hoy, apenas levantó la vista de su escritorio.
—Ava —la llamé en voz baja.
Ella levantó