Debería estar sano y salvo. Nada, absolutamente nada, debería pasarle algo así.
A su lado, Rubí Gibson, igualmente conmocionada, rompió el silencio y miró al médico:
-Entonces... ¿hay alguna posibilidad de que recupere la conciencia?
El médico hizo una pausa y respondió:
-Señora Gibson, está preguntando...
Tras dudar un segundo, Rubí soltó la última pregunta entrecortada:
-¿Cuál es la posibilidad de que despierte? ¿Y cuál la de que no...?
Su voz temblaba, o más bien, todo su cuerpo temblaba de