-¿Eh? -Rubí lo miró con sorpresa-. ¡Estoy ocupadísima ahora!
-Solo será por unos días. Acabamos de casarnos y no podemos recorrer el mundo ahora mismo, pero necesitamos un pequeño descanso. Ya pedí que alquilaran una isla. Podremos relajarnos allí tres o cuatro días. Prometo que no te molestarán.
Rubí frunció el ceño.
-Mi esposo se ha vuelto cada vez más controlador desde que nos casamos. ¡Ni siquiera me preguntaste!
Marcus se quedó en silencio por un momento. Luego arqueó las cejas con una exp