Rubí tardó un momento en ubicarse y, al comprender la situación, retrocedió un poco, lo miró con una sonrisa y preguntó:
-¿Por qué me miras así?
-Estoy mirando a mi esposa -respondió Marcus con una sonrisa alegre-. Es el primer día que oficialmente eres mi esposa. Quiero recordarte bien.
Rubí sonrió también y preguntó:
-¿Para qué? Me verás todos los días por el resto de tu vida.
-No será suficiente. Ni en esta vida ni en diez más -respondió Marcus con ternura-. Me alegra pensar que a partir de