Marcus se quedó en silencio unos segundos, conmovido.
—¿De verdad... nunca me culpaste por nada?
Rubí respondió con honestidad:
—Al principio pensé que eras un poco intenso... abrumador, incluso. Pero como ya me había enamorado de ti, ¿para qué culparte? Lo que sentía era más fuerte que cualquier duda.
Habían pasado tanto tiempo juntos, que hacía ya mucho que habían cruzado el punto de no retorno.
—¿Qué pasa? —preguntó Rubí, algo desconcertada al escuchar el suspiro de Marcus.
Él se rió suaveme