Rubí vaciló unos segundos, luchando internamente con la decisión. Finalmente, se enderezó con lentitud, sus ojos clavados en los de su hermana.
—Está bien, Marcia. Te lo prometo —dijo con voz firme—. Si me dices la verdad... olvidaré todo lo que ocurrió anoche.
Por fuera se mostraba serena, pero por dentro sabía que no podía bajar la guardia. Conocía demasiado bien el carácter de Marcia. Incluso si cumplía su palabra ahora, era probable que ella siguiera conspirando en el futuro. Aceptar el tra