Rubí no pudo evitar reír al ver a Zoey de ese modo.
Tomó un pañuelo de papel cercano y se secó las manos lentamente. Mientras lo hacía, estudió a Zoey con un leve alzamiento de ceja y sonrió:
—Zoey, esto es solo un pequeño castigo para ti. Dylan es muy joven y aun así permites que se lastime. Solo te estoy dando una pequeña lección. En cuanto a otras cuentas... las arreglaremos poco a poco, una por una.
Rubí resopló y miró a Zoey con frialdad:
—Recuerda, si esto vuelve a pasar, te cortaré la na