La herida de Zoey se había abierto y el rostro de Rubí seguía hinchado.
Rubí respondió:
—Papá, tengo una cita más tarde. Más tarde compraré un medicamento y lo usaré. La hinchazón bajará.
El médico ya me dio un ungüento para el moretón del hombro.
Zoey debería ir al médico en su lugar.
Tobías asintió.
—Está bien.
Rubí entonces levantó la mirada.
—Papá, tengo otro asunto que discutir contigo.
Tobías hizo una pausa, sorprendido por su tono directo. Ya había hecho una gran concesión y no esperaba