—Está bien. Tu padre planea que te mudes en los próximos dos días, y yo iré a buscarte —dijo Sabrina con voz serena.
—Pase lo que pase, nuestra reunión es lo más importante —respondió Rubí—. Mamá, si puedes, convéncelo para que él mismo venga a recogerme.
—¿Él? Es tu padre, pero aun así no quiere anunciar tu nombre públicamente. Eso me molesta, pero…
—No, mamá, es importante que él venga. Será una señal de que realmente me valora. Mañana me prepararé, y pasado mañana él puede venir por mí.
Sabr