Dylan asintió y respondió:
—Sí, la abuela me mostró fotos de Ethan y Serena. Me dijo que ellos son mis verdaderos padres, pero que se fueron a un lugar muy, muy lejano.
Rubí suspiró, comprendiendo que Melisa nunca le daría tregua. Sabía que esa mujer siempre actuaba con segundas intenciones, pero después de pensarlo con calma, reconoció que Dylan tenía derecho a conocer la verdad.
Marcus y ella lo habían tratado con tanto amor que estaba segura de que el niño no se arrepentiría, aunque tendrían