Al escucharla, Marcus se quedó atónito por un momento. Luego se llevó una mano a la frente y suspiró.
—¿Qué estás pensando? —replicó con tono resignado—. No fue con mi primo, fue con el padre de Quentin... mi tío.
—¡Oh! —exclamó Rubí, soltando un suspiro de alivio—. Menos mal. Si hubiera sido Quentin, me habría quedado en shock.
—¿Tu padre lo sabe? —preguntó enseguida.
Marcus negó con la cabeza.
—Por supuesto que no. Si lo supiera, nunca podría perdonar a esa mujer. Este tipo de cosas es una ve