Solo entonces Rubí pudo suspirar aliviada. Esperó a que Dylan entrara en el jardín antes de dirigirse al hotel donde, según la dirección que le había dado Gavin, Sherry se hospedaba temporalmente.
El hotel no era lujoso; Sherry había preferido un cuatro estrellas modesto para no llamar la atención. Rubí subió en el ascensor y fue hasta la habitación indicada. Cuando Sherry confirmó que era ella, abrió la puerta. Al entrar, Rubí notó al instante que la piel de Sherry estaba muy deteriorada: ojer