despierto al sentir un fuerte pitido, sentía cómo mi cuerpo se encontraba completamente pesado y como entumecido. quiero abrir mis ojos, pero me siento muy cansado para hacerlo... vamos, Gabriel, haz el esfuerzo... cuando lo logro, lo primero que ven mis ojos es que estoy en una habitación de hospital. intenté sentarme, pero me sentía débil, como si mi cuerpo fuera gelatina.
¿Dónde estaba Isabella? ¿Qué hago aquí? ¿Cómo llegué al hospital? tenía tantas preguntas que la cabeza comenzó a dolerme.